Accidentes laborales

Los peligros de trabajar al aire libre en verano

Trabajar al aire libre durante los meses de verano puede ser tanto una bendición como una maldición. Por un lado, puedes disfrutar del calor y el sol, pero por otro, existen numerosos peligros asociados al trabajo en esas condiciones. En este artículo, exploraremos los peligros que conlleva el trabajo al aire libre durante el verano y te daremos consejos sobre cómo mantenerte seguro. Así que, tanto si eres trabajador de la construcción, paisajista o cualquier otro profesional que pase sus días bajo el sol, sigue leyendo para saber más sobre los riesgos potenciales y cómo mitigarlos.

El riesgo de insolación


Uno de los peligros más importantes de trabajar al aire libre en verano es el riesgo de insolación. La insolación se produce cuando tu cuerpo se sobrecalienta debido a una exposición prolongada a altas temperaturas. Los síntomas incluyen mareos, confusión, dolor de cabeza e incluso pérdida de conocimiento. Puede ser una afección potencialmente mortal si no se trata con prontitud. Evita los golpes de calor manteniéndote hidratado, haciendo descansos regulares en zonas de sombra y llevando ropa adecuada que permita la evacuación del calor.

Quemaduras solares y daños cutáneos


Pasar muchas horas bajo el sol abrasador puede provocar quemaduras solares graves y daños cutáneos. La exposición prolongada a la radiación UV sin la protección adecuada aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de piel en etapas posteriores de la vida. Protégete aplicándote crema solar con un FPS alto, cubriéndote con ropa ligera y llevando un sombrero de ala ancha y gafas de sol. No olvides volver a aplicarte crema solar cada dos horas, sobre todo si sudas o estás en el agua.

Deshidratación y agotamiento por calor


Trabajar al aire libre durante los calurosos meses de verano puede provocar rápidamente deshidratación y agotamiento por calor. La deshidratación se produce cuando tu cuerpo pierde más líquidos de los que consumes, lo que provoca una falta de ingesta de agua. El agotamiento por calor, por otra parte, es el resultado de la incapacidad del cuerpo para enfriarse adecuadamente. Para evitar la deshidratación y el agotamiento por calor, bebe mucha agua a lo largo del día, aunque no tengas sed, y haz pausas periódicas en zonas sombreadas para refrescarte.

Mordeduras y picaduras de insectos


Los meses más cálidos también traen consigo toda una serie de insectos, muchos de los cuales pueden causar dolorosas mordeduras o picaduras. Los mosquitos, las abejas, las avispas y las garrapatas no sólo pueden causar molestias, sino también transmitir enfermedades como el virus del Nilo Occidental o la enfermedad de Lyme. Protégete llevando repelente de insectos, camisas de manga larga y pantalones largos. Comprueba regularmente si tienes garrapatas en el cuerpo, sobre todo si has estado en zonas boscosas o cubiertas de hierba.

Tropiezos, caídas y esguinces


El trabajo al aire libre suele implicar superficies irregulares, obras u obstáculos naturales, lo que aumenta el riesgo de tropiezos, caídas y esguinces. Lleva siempre calzado adecuado, con suela antideslizante y soporte para los tobillos. Ten cuidado con los escombros sueltos, el terreno irregular o los obstáculos ocultos. Toma precauciones para garantizar un entorno de trabajo seguro, como utilizar barricadas y señales de advertencia cuando sea necesario. Si se produce un accidente, informa inmediatamente y busca atención médica si es necesario.

Conclusión


Aunque trabajar al aire libre en verano puede ser agradable, es esencial ser consciente de los peligros potenciales que conlleva. Comprendiendo y tomando las precauciones necesarias, puedes reducir los riesgos asociados al trabajo al aire libre. Recuerda protegerte del calor excesivo, la exposición al sol y las picaduras de insectos, así como mantenerte hidratado durante todo el día. Mantente seguro, presta atención a tu entorno y disfruta del verano manteniendo a raya los riesgos.

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