Accidentes laborales

Los accidentes más habituales al no usar gafas profesionales en el puesto de trabajo

Unas gafas adecuadas evitan accidentes laborales de consecuencias muy graves, que pueden provocar incluso la pérdida completa de la visión. En entornos laborales en los que existe un riesgo real, su uso es obligatorio y el empresario está obligado a proporcionárselas a sus empleados.

Es importante, por otra parte, que esas gafas sean las adecuadas a la actividad que se desarrolle, puesto que los agentes de riesgo pueden ser muy diferentes. Es un aspecto fundamental que deben contemplar todos los planes de prevención de riesgos laborales.

Accidentes laborales que se pueden evitar

Existen actividades en las que la salud ocular puede verse especialmente comprometida y en las que el uso de gafas es la clave para evitar accidentes laborales. No hay que olvidar que los ojos son especialmente sensibles a impactos y golpes, químicos, etc.

En aquellos sectores en lo que se emplean cierto tipo de maquinaria, productos químicos, equipos eléctricos o térmicos, entre otros, el uso de gafas de protección, por lo tanto, es esencial y obligatorio.

Los accidentes laborales que se pueden llegar a producir son muy diferentes. En algunos casos solo tendrán consecuencias temporales, pero en otros el daño puede ser crónico e irreversible. Entre las lesiones más habituales provocadas por ignorar el uso de gafas en el entorno laboral se pueden destacar algunas:

Introducción en el ojo de partículas de todo tipo, desde polvo a suciedad o pequeñas astillas de metal o madera.

Quemaduras provocadas por la exposición en trabajos de soldadura, por fuentes luminosas de elevada intensidad como rayos ultravioletas e infrarrojos o por vapor.

Daños por salpicaduras de productos agresivos como productos de limpieza, disolventes, barnices, etc.

Golpes e impactos directos en los ojos.

Irritación ocular provocada por gases.

A estas lesiones provocadas por una inadecuada protección de los ojos en entornos laborales hay que añadir otros riesgos que se pueden evitar con el uso de gafas profesionales. Son los riesgos en entornos sanitarios, infecciones cuyo contagio se puede prevenir en buena medida con el uso de equipos de protección, como se ha podido constatar en los últimos meses.

Gafas diferentes para cada necesidad

El riesgo de accidentes laborales y daños oculares es, como hemos visto, muy diferente según la actividad que se desarrolle. Por ese motivo, elegir las gafas profesionales adecuadas es fundamental. En cualquiera de los casos, deben ser siempre gafas homologadas para el uso concreto que de ellas se vaya a hacer.

En líneas generales, existen tres tipos de gafas profesionales. Por un lado, estarían las de montura integral, es decir, aquellas en las que montura y cristal forman una única pieza que cubre perfectamente toda la zona. Su uso es habitual cuando existe riesgo de accidentes laborales por exposición a polvo, salpicaduras, químicos o radiaciones. Es importante tener en cuenta su grado de protección y elegir uno adecuado al riesgo.

En segundo lugar, se puede hablar de gafas de protección especial, con una montura universal, aunque pueden llevar algún tipo de protección lateral. Se empelan especialmente cuando existe riesgos mecánicos o de impacto y su grado de protección también puede ser variable.

Finalmente, habría que mencionar las pantallas faciales que, aunque no sean exactamente gafas profesionales, sí protegen los ojos frente a cualquier riesgo en entornos especialmente peligrosos.

Es importante, por lo tanto, elegir las gafas adecuadas a la actividad y al nivel de riesgos para los ojos. Pero no solo deben proteger adecuadamente para evitar accidentes laborales, también deben resultar cómodas para el trabajador. Por ello, el consejo es que sean especialistas en prevención de riesgos laborales los que se encarguen de escoger las gafas según el puesto de trabajo.

Menú