La regulación laboral de las personas empleadas del hogar continúa avanzando tras décadas marcadas por una protección limitada y una cobertura inferior a la de otros sectores profesionales. Durante los últimos años se han producido importantes cambios normativos dirigidos a equiparar progresivamente los derechos laborales de este colectivo y reforzar aspectos que históricamente habían permanecido en un segundo plano.
Desde noviembre de 2025 se incorpora una nueva obligación relacionada con la prevención de riesgos laborales y la protección frente a situaciones de violencia y acoso. A partir de ese momento, trabajadores y trabajadoras del hogar adquieren el derecho a recibir formación específica en materia preventiva y a contar con herramientas destinadas a reforzar su seguridad laboral.
La medida forma parte de una regulación más amplia orientada a mejorar las condiciones de un sector que continúa mostrando importantes indicadores de vulnerabilidad laboral y social.
La prevención laboral entra plenamente en el empleo doméstico
La incorporación de la prevención de riesgos supone un cambio importante dentro de un ámbito que tradicionalmente había quedado fuera de determinados mecanismos habituales en otros sectores.
El Ministerio de Trabajo presentó recientemente una guía técnica destinada a facilitar la aplicación de las nuevas obligaciones. El documento desarrolla aspectos relacionados con identificación de riesgos, evaluación preventiva y protocolos destinados a proteger la salud laboral de las personas trabajadoras.
La formación estará disponible a través de la Fundación Estatal para la Formación en el Empleo y abordará cuestiones muy prácticas vinculadas a situaciones reales que pueden producirse dentro del hogar.
Entre los contenidos aparecen conceptos básicos sobre riesgos cotidianos, pautas relacionadas con instalaciones eléctricas y de gas, manipulación segura de elementos domésticos o instrucciones para actuar ante posibles emergencias.
La finalidad pasa por incorporar conocimientos preventivos que permitan identificar riesgos y reducir accidentes durante el desarrollo de la actividad profesional.
Un colectivo con una elevada vulnerabilidad laboral
Las nuevas medidas llegan además en un contexto donde las cifras reflejan una situación especialmente delicada.
Actualmente la Seguridad Social registra alrededor de 386.000 afiliados vinculados al empleo doméstico. Se trata de un sector caracterizado por una fuerte presencia femenina y por una elevada participación de trabajadores extranjeros o con doble nacionalidad.
Los datos muestran importantes diferencias respecto a la media general del mercado laboral español. Aproximadamente el 93 % de quienes trabajan en este ámbito son mujeres, mientras que cerca del 66 % corresponde a personas extranjeras o con doble nacionalidad, frente a porcentajes mucho menores en el conjunto del mercado de trabajo.
También aparecen diferencias relevantes en materia salarial y de jornada. Las retribuciones medias continúan situándose entre las más bajas del conjunto de actividades económicas y la carga semanal de trabajo permanece por encima del promedio nacional.
Estas circunstancias explican parte del esfuerzo regulatorio desarrollado durante los últimos años y el interés por reforzar mecanismos adicionales de protección.
Los empleadores también asumen nuevas obligaciones
La nueva normativa no introduce únicamente derechos para las personas trabajadoras. También incorpora responsabilidades concretas para quienes ejercen como empleadores.
Desde noviembre resulta obligatorio realizar una evaluación de riesgos laborales, identificar posibles situaciones peligrosas y comunicar adecuadamente las medidas preventivas adoptadas.
Además, las actuaciones deberán documentarse y entregarse por escrito a las personas empleadas del hogar.
La evaluación inicial adquiere una importancia especialmente relevante porque permitirá detectar riesgos específicos asociados al entorno doméstico y adaptar medidas preventivas según las características concretas de cada vivienda.
El incumplimiento de estas obligaciones puede derivar en actuaciones inspectoras y posibles sanciones administrativas.
Precisamente por ese motivo, desde el Ministerio también se prevé impulsar campañas específicas orientadas a reforzar la vigilancia y supervisión del cumplimiento normativo.
La violencia y el acoso entran dentro del marco de protección
Otro de los elementos relevantes incorporados por la nueva regulación afecta a la protección frente a situaciones de violencia o acoso.
Junto a la guía preventiva se ha desarrollado un protocolo específico dirigido tanto a empleadores como a trabajadores del ámbito doméstico.
El objetivo consiste en ofrecer pautas de actuación, medidas preventivas y procedimientos de respuesta ante posibles situaciones conflictivas.
La protección se extiende a personas empleadas internas y externas y resulta aplicable independientemente del lugar concreto donde se desarrollen los servicios.
Además, el protocolo contempla diferentes modalidades de violencia o acoso. Entre ellas aparecen situaciones vinculadas a acoso sexual, discriminación por razón de sexo, origen racial o étnico, nacionalidad o identidad sexual.
En caso de producirse situaciones de este tipo, el sistema prevé mecanismos internos de actuación y también la posibilidad de recurrir a procedimientos externos mediante denuncia ante la Inspección de Trabajo.
El gran reto ahora pasa por la divulgación
La aprobación de nuevas obligaciones supone un paso importante, pero la aplicación efectiva plantea desafíos adicionales.
Muchos especialistas consideran que una parte importante del éxito dependerá de la capacidad para trasladar esta información de forma clara y comprensible a empleadores y trabajadores.
La diversidad cultural y lingüística del sector obliga además a desarrollar materiales accesibles y campañas informativas adaptadas a distintos perfiles.
Junto a ello, los canales de asesoramiento y denuncia también tendrán un papel fundamental para garantizar que las nuevas herramientas preventivas se traduzcan realmente en mejoras prácticas dentro del trabajo diario.
