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Consejos para una buena higiene postural en la oficina

El trabajo de oficina se ha asociado con una mejor calidad de vida, pero ni siquiera esto puede eximirnos de problemas de salud a largo plazo. No si dentro de sus instalaciones no existe mobiliario ergonómico ni cultura sobre la higiene postural en la oficina. Y es que incluso hoy en día muchas personas ignoran o subestiman la importancia de estos cuidados diarios.

La concienciación sobre los riesgos laborales va más allá del trabajo en plantas industriales, construcciones o laboratorios. A pesar de ello, sigue siendo un tema poco considerado en el día a día de quienes trabajan en oficinas. Conscientes de ello, en Preven-ir nos preocupamos por educar al público respecto a este tema. En esta oportunidad, ofrecemos consejos para una buena higiene postural en la oficina.

Usar una silla ergonómica para trabajar

Si hay algo que no puede faltar en una oficina, además de los escritorios, son las sillas ergonómicas. Por lo general, este tipo de empleos amerita varias horas frente a un ordenador o revisando documentos. Para ello, es indispensable contar con un asiento acolchado, firme, adaptable y, en definitiva, cómodo para los trabajadores. Usarla es menester para una buena higiene postural en la oficina.

Mantener una postura adecuada al sentarse

Gran parte de los problemas de espalda y cuello que aquejan a los trabajadores se deben a su mala postura en prácticamente todo momento. No hacemos nada con tener una silla ergonómica si no le damos el debido uso para una buena higiene postural en la oficina. Con base en ello, es indispensable mantener la espalda y el cuello erguidos mientras estamos sentados, y más aún durante las lecturas.

Colocar el monitor a una altura similar a la de tu cuello

Ahora bien, mantener la espalda y el cuello erguidos durante un buen rato puede ser un gran desafío para muchas personas. Por ello, como parte de una correcta higiene postural en la oficina, recomendamos colocar el monitor a una altura similar a la del cuello. Así no habrá necesidad de inclinar la mirada ni deformar nuestra posición en la silla.

En el escritorio, todo debe estar al alcance de la mano

Si hay algo útil para trabajar es el orden; lo ideal es cada objeto tenga un lugar fijo al cual podamos acceder fácilmente al momento de necesitarlo. Los escritorios abarrotados de material no encajan con esta regla de higiene postural en la oficina, pero tampoco aquellos que tienen las cosas dispersas. El ratón, el teclado, los bolígrafos y las libretas de notas deben estar siempre a la mano.

Evitar pasar mucho tiempo sentado

Numerosos estudios sugieren un vínculo estrecho entre el sedentarismo y los problemas de salud; incluso con la muerte prematura. Por lo tanto, la recomendación de oro en lo que respecta a higiene postural en la oficina es evitar pasar mucho tiempo en la silla. Es necesario hacer pausas cada 45 minutos para levantarse, dar unos pasos y beber agua.

Nunca está de más un reposapiés

Los reposapiés no son muy comunes en los entornos corporativos, pero no por ello no son necesarios. Colocar uno bajo el escritorio y frente a las piernas puede ser útil para facilitar la circulación sanguínea y evitar la inflamación de los pies. Son ideales para esos días de trabajo agitado, o cuando hay lesiones que impiden mantener los pies en el suelo. Es un accesorio valioso para la higiene postural en la oficina.

Hacer estiramientos cada cierto tiempo

Los estiramientos parecen una cosa de deportes, pero aplicados en la vida diaria pueden favorecer mucho la salud. Una sesión justo después de despertar en la mañana puede mejorar el estado de ánimo y la actitud frente a las tareas pendientes, por ejemplo. Algo similar ocurre en el marco de la higiene postural en la oficina; haciendo esto, puede ser más fácil mantener una buena posición.

Funciona un paso a la vez

No importa si no se pueden implementar todos estos consejos de higiene postural en la oficina al mismo tiempo. Lo importante es tenerlos en mente e irlos incluyendo gradualmente en la jornada laboral hasta hacerlos parte de su idiosincrasia. La mejor parte es que esto no solo beneficiará nuestra salud a largo plazo y evitará enfermedades ocupacionales; también mejorará nuestra productividad en el trabajo.

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