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Sindicatos y Trabajo firman el acuerdo para actualizar la Ley de Prevención de Riesgos con la ausencia de la patronal

La reforma de la normativa española en materia de seguridad laboral ha dado un nuevo paso con la firma del acuerdo entre el Ministerio de Trabajo y los sindicatos mayoritarios. El pacto, impulsado por el Gobierno junto a CCOO y UGT, pretende actualizar la Ley de Prevención de Riesgos Laborales tras tres décadas de vigencia. Sin embargo, el acto de firma se ha producido sin la presencia de las organizaciones empresariales, que abandonaron la mesa de diálogo social meses atrás tras casi dos años de negociaciones.

El texto de reforma fue aprobado el pasado 10 de febrero entre el Ejecutivo y los sindicatos y ahora inicia una fase decisiva para su desarrollo normativo. El objetivo es adaptar la legislación a los cambios que ha experimentado el mercado laboral en los últimos años, especialmente en ámbitos como la digitalización, el teletrabajo, la salud mental y el impacto del cambio climático en las condiciones de trabajo.

Una ley con más de tres décadas de vigencia

La Ley de Prevención de Riesgos Laborales fue aprobada en 1995 y desde entonces apenas ha experimentado modificaciones profundas. Durante este periodo el mundo del trabajo ha cambiado de forma notable, con nuevas formas de organización laboral, la expansión de la economía digital y el desarrollo de tecnologías que han transformado los entornos productivos.

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, defendió la urgencia de la reforma durante el acto de firma del acuerdo. “Intentamos evitar que se llegue a causar el daño”, señaló la ministra, quien subrayó que la actualización normativa supone una llamada urgente para reforzar la protección de los trabajadores frente a riesgos emergentes.

Díaz también destacó la relevancia del acuerdo dentro del conjunto de medidas adoptadas en el diálogo social. “De todo lo hecho en el diálogo social, esto es lo más importante”, afirmó, recordando que la normativa llevaba tres décadas prácticamente intacta.

La siniestralidad laboral sigue siendo elevada

Uno de los principales argumentos para impulsar la reforma es el elevado número de accidentes laborales que se registran cada año en España. Según los datos del Ministerio de Trabajo, la siniestralidad laboral provoca alrededor de 700 fallecimientos anuales, además de miles de enfermedades profesionales.

La ministra insistió en la necesidad de reforzar las políticas preventivas para reducir estas cifras. “Nadie debe morir ni enfermar en su puesto de trabajo”, afirmó, defendiendo que la prevención debe situarse en el centro de las políticas laborales.

El nuevo enfoque pretende ampliar el alcance de la normativa para incluir riesgos que hasta ahora no habían recibido suficiente atención. Entre ellos se encuentran los riesgos psicosociales, la sobrecarga laboral, la hiperconectividad digital o el impacto del cambio climático en determinados sectores productivos.

La ausencia de la patronal marca el acuerdo

La firma del pacto se ha producido sin la participación de las organizaciones empresariales, lo que ha generado críticas y preocupación sobre el futuro recorrido legislativo de la reforma.

Las patronales abandonaron las negociaciones meses atrás tras expresar su desacuerdo con varios aspectos del texto. A pesar de esta ausencia, el Gobierno ha insistido en que parte de las propuestas incluidas en la reforma proceden de aportaciones realizadas previamente por las organizaciones empresariales durante las negociaciones.

La ministra de Trabajo lamentó la falta de participación empresarial en el momento de la firma. “No se entiende que no estén aquí”, afirmó Díaz, aunque reiteró su voluntad de que las organizaciones empresariales se sumen al acuerdo durante las próximas fases del proceso legislativo.

Riesgos emergentes en el nuevo mercado laboral

El secretario general de CCOO, Unai Sordo, defendió la necesidad de actualizar la normativa para abordar riesgos laborales que han permanecido invisibles durante años. Entre ellos destacó el problema del infrarregistro de enfermedades profesionales, especialmente aquellas relacionadas con la exposición a sustancias peligrosas.

Se necesitan medidas valientes. Urge la necesidad de crear registros de empresas donde se manejen productos cancerígenos y de los trabajadores y trabajadoras expuestos a los mismos”, afirmó.

Sordo también alertó sobre los nuevos modelos de organización laboral impulsados por plataformas digitales, donde el trabajo se gestiona mediante algoritmos. “Tenemos de jefe un algoritmo anónimo con el que no se puede interactuar”, explicó, señalando que este tipo de relaciones laborales plantea nuevos desafíos en materia de prevención.

Salud mental, género y digitalización

Otro de los ejes centrales de la reforma es la incorporación de una perspectiva más amplia en la gestión de la seguridad laboral. El nuevo enfoque incluye la integración de riesgos psicosociales, el impacto del estrés laboral y la necesidad de garantizar la desconexión digital.

Además, el texto plantea incorporar la perspectiva de género en las evaluaciones de riesgos laborales para adaptar las medidas preventivas a las distintas realidades del mercado de trabajo.

La normativa también pretende tener en cuenta la edad de los trabajadores y la evolución de sus capacidades físicas y psicológicas a lo largo de la vida laboral.

Un complejo recorrido legislativo por delante

El acuerdo firmado entre el Ministerio de Trabajo y los sindicatos debe ahora iniciar su tramitación parlamentaria. Sin embargo, la ausencia de la patronal podría dificultar el respaldo político necesario para aprobar la reforma en el Congreso.

En legislaturas anteriores, la falta de consenso entre agentes sociales ha servido como argumento para que algunos grupos parlamentarios se opongan a determinadas iniciativas laborales del Gobierno.

Ante esta situación, el Ministerio de Trabajo estudia utilizar mecanismos normativos alternativos para impulsar parte de las medidas acordadas. Entre las opciones se encuentra la aprobación de determinadas reformas mediante reales decretos, una vía que permitiría introducir cambios reglamentarios sin necesidad de aprobación parlamentaria completa.

Algunas de las medidas que podrían aprobarse por esta vía incluyen la mejora de la coordinación preventiva entre empresas y nuevas obligaciones en materia de vigilancia de la salud de los trabajadores.