El Gobierno de España ha declarado 2026 como el «Año de la Seguridad y Salud en el Trabajo», declaración que trasciende de lo simbólico para convertirse en una imperativo estratégico y necesidad de cambio de paradigma regulatorio. Celebrar el 30º aniversario de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales debe impulsarnos a pivotar desde el cumplimiento normativo hacia la integración real de la prevención en las empresas, siguiendo los objetivos marcados en la Estrategia Española 2023-2027, debiendo abordar retos en las áreas siguientes:
Erradicación de la Siniestralidad: las cifras de los 796 fallecidos en 2024 son inasumibles y exigen una respuesta contundente.
Gestión de Riesgos de Nueva Generación: actualización de la normativa para abordar riesgos psicosociales, climáticos y demográficos (proceso de envejecimiento de la población activa).
Cultura Preventiva: avanzar en la consolidación de la seguridad no solo como un derecho fundamental, sino como un factor de cohesión y sostenibilidad empresarial.
El próximo 10 de febrero está prevista la presentación de la Reforma de la LPRL, reforma que confiamos responda a la realidad y de las respuestas a las necesidades reales de las empresa española, (reconocer la peculiaridad del tejido empresarial español). Los antecedentes en la negociación de esta Reforma no son especialmente optimistas y confiamos que una Reforma de una Ley como la LPRL, exige de un consenso amplio que alcance a la Administración, OOSS, OOPP y a los propios SPA.
El futuro que afrontan los SPA es de un horizonte de supervivencia complejo: continuar como meros gestores documentales o evolucionar a una figura de influencia estratégica, para lo cual debe recuperarse la distinción entre el poder formal y la autoridad reconocida, donde la AUCTORITAS se convierta en el eje fundamental para esta transformación.
EL posicionamiento de PREVENIR ante este futuro se base en la hibridación: poseer la potestas que otorga la normativa para actuar con rigor, pero ejerciendo la gestión mediante la auctoritas. Con el propósito de ser percibido como el aliado estratégico y competente para garantizar la consecución del objetivo de reducción de los riesgos.
El LEGADO que debería dejarnos el año 2026 debería estar marcado por el fin de la prevención como un trámite meramente burocrático. Ante un futuro en el que únicamente las empresas seguras serán empresas sostenibles y rentables. Las organizaciones empresariales deben asumir que la seguridad y la salud laboral constituyen el motor de la eficiencia operativa.
